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Cuando acudimos a una consulta de podología, lo habitual es pensar que el especialista se centrará exclusivamente en la anatomía de nuestros pies: la piel, las uñas o la estructura ósea. Sin embargo, hay un elemento que a menudo pasa desapercibido para el paciente, pero que para el podólogo es una fuente inagotable de información: el calzado.

Es muy común que los pacientes estrenen zapatos para venir a consulta o que limpien a fondo sus zapatillas favoritas. Sin embargo, lo que nosotros realmente queremos ver es ese calzado que usas a diario, el que está «viciado», el que tiene kilómetros de historias que contar.

En este artículo, te explicamos por qué la evaluación del calzado es una pieza clave en el diagnóstico podológico y cómo un pequeño defecto en tus zapatos puede ser el origen de una lesión importante.


El calzado como herramienta de diagnóstico

El calzado actúa como un «testigo» de nuestra biomecánica. Al igual que el desgaste de los neumáticos de un coche puede indicar que la dirección está desalineada, el desgaste de una suela nos indica cómo interactúa el pie con el terreno.

Cuando analizamos tus zapatos en consulta, nos fijamos en varios puntos críticos:

1. El patrón de desgaste de la suela

Un desgaste excesivo en el borde externo (supinación) o en el borde interno (pronación) nos da pistas inmediatas sobre tu tipo de pisada. Si bien un ligero desgaste en el talón externo es fisiológicamente normal, las asimetrías marcadas nos alertan sobre bloqueos articulares o compensaciones musculares que podrían derivar en dolor de rodilla, cadera o espalda.

2. La deformación del «corte» o la puntera

Si el material del zapato está cedido hacia un lado, o si vemos que los dedos han dejado una marca excesiva en el «upper» (la parte superior), podemos detectar problemas de espacio o garras digitales.

3. La flexibilidad y la torsión

Dependiendo del uso y tipo de calzado hay que evaluar sus diferentes partes tanto a nivel de flexibilidad, torsión, estabilidad… Es necesario valorar que el calzado sea el más adecuado para el paciente.


Caso clínico de un paciente

Paciente presenta dolor a nivel de cabezas metatarsales de su pie (metatarsalgia); al introducir la mano y retirar la plantilla extraíble, descubrimos el problema: la palmilla de montaje estaba rota.

La palmilla es la estructura interna que da consistencia al zapato y sobre la que se asienta el pie. Al romperse por el uso y el sudor, la estructura de la mediasuela (que en muchos zapatos tiene una forma de «rejilla» o «panal» para ahorrar peso) quedó expuesta.

La consecuencia

Cada vez que el paciente daba un paso, su pie presionaba directamente sobre las celdas rígidas del material de la mediasuela. Al no haber una superficie plana (la palmilla) que distribuyera la presión, el material plástico del zapato se «clavaba» literalmente en las cabezas metatarsales del pie del paciente.

Resultado: Una inflamación por microtraumatismo mecánico. No era una lesión del pie per se, era una lesión provocada por un calzado defectuoso. Simplemente cambiando el calzado y prescribiendo un reposo relativo, el dolor mejoró en cuestión de días.


Consejos para tu próxima visita al podólogo

Para que podamos ayudarte de la mejor manera posible, te recomendamos lo siguiente:

  1. Trae tus zapatos habituales: No solo los de deporte, también los que usas para trabajar o para estar por casa.
  2. No los limpies en exceso: El polvo y las marcas de desgaste nos ayudan a ver dónde hay más fricción.
  3. Si usas plantillas, tráelas siempre: Queremos ver cómo interactúa tu tratamiento actual con tus diferentes zapatos.
  4. Revisa el interior de tus zapatos: Introduce la mano y toca. Si notas bultos, grietas o zonas hundidas, es hora de jubilarlos.

Conclusión

Tu calzado es la base sobre la que construyes tu movimiento. Un pequeño defecto invisible a los ojos, como una palmilla rota o una mediasuela vencida, puede ser el detonante de una lesión que te impida hacer vida normal.

En nuestra clínica no solo nos preocupamos por tus pies, sino por todo lo que les rodea. Si tienes dudas sobre si tus zapatos son los adecuados o si sientes molestias inexplicables al caminar, pide una cita con nosotros. A veces, la solución a tu dolor está literalmente debajo de tus pies.


¿Hace cuánto que no revisas el estado de tus zapatos? ¡Te esperamos en consulta para poner tus pasos a punto!

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